jueves, 31 de marzo de 2011
Juan sin inspiración
Juan se sentó en su escritorio bajo la luz tenue que apenas entraba por la persiana entreabierta. Había intentado todo pero ella no venía. La había esperado durante varios meses intentando repetir la misma rutina, sin que se dignara en hacer acto de presencia, una visita corta. Y es que a veces por más que los días pasen sin que lo que tanto ansiamos se nos dé, las esperanzas siguen en pie. Tomo un lápiz negro y sobre el cuaderno tapadura totalmente en blanco intento plasmar las mismas ideas que se le venían a la mente pero lo que allí se escribía para él no tenía valor, ni estética, ni moral ni filosofía, nada. Solo un cúmulo de erráticos pensamientos vanos carentes de valor literario. Cerró su cuaderno con un suspiro de resignación, otra vez Bart Simpson desde la tapa lo miraba con deprecio, otra vez había fracasado. - ¿Hacia dónde se habrá ido mi inspiración? Recordaba cuando los cuentos y novelas venían solos. Esos tiempos en los que la inspiración acudía a él sin que nadie la invitase y solo tenía que sentarse a verla desfilar delante suyo manipulándolo cual bailarina de club nudista, regalándole su dignidad por un poco de amor. Ahora ella se había ido, seguramente encontró un mejor amor, alguien que le supo dar más, aprovechar sus dones, alguien que no la compara con una mujer de la noche. Esa misma noche que ahora llegaba y con ella ya la resinación a un día más sin poder siquiera sentirla. Ya no le quedaba mucho por hacer, quizás ver la gala de nominación de Gran hermano, o terminar el quinto nivel del Tomb Raider en la pc. - ¡Qué monótona se volvió mi vida! Quizás por eso me dejó. ¿No lo crees? - A mí no me lo preguntes solo soy algo que tu creaste. Lo que tú pienses es lo que yo pienso - Lo que pienso es lo que eres. - En ese caso quizás ella no se haya ido el todo ¿no lo crees? - ¿A que te refieres? - A mi presencia Juan ¿necesitas más pruebas de que ella está cerca? Tal vez espera que limpies más tu cabeza y que sueñes. - ¿Qué sueñe? Por favor Darren, sueño todos los días, no hago otra cosa que soñar, soñar y amar. ¿Acaso tú sabes lo que es el amor? - ¿El amor? El amor no es otra cosa que un cristal empañado que nos impide ver nuestros verdaderos sueños. No confundas amor y sueños: muchas veces vienen juntos pero operan por separado. - Limítate a pensar lo que pienso. - Es lo que hago. Juan sonrió frente al espejo y allí vio como ella pasaba como si nunca se hubiese ido, a su lado, susurrándole al oído. Excitándolo de nuevo. Como esas reconciliaciones sin mediar palabra. Se sentó en su escritorio, tomo el lápiz, miro el cuaderno, la mirada de Bart era otra, lo abrió y comienzo a escribir. La luz en la habitación comenzaba a ser más clara.
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